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Qué es un swap de monedas entre bancos centrales y para qué se utiliza

5 de octubre del 20254 minutos de lectura

Un swap de monedas entre bancos centrales —también llamado currency swap line o línea de intercambio monetario— es un acuerdo bilateral por el cual dos bancos centrales se comprometen a intercambiar entre sí cantidades determinadas de sus monedas durante un plazo fijado, con la obligación de revertir la operación en fecha futura, ajustando pagos de intereses.

La mecánica básica es la siguiente:

  1. Intercambio inicial: el banco central A entrega moneda propia (por ejemplo pesos) al banco central B, y recibe en contraparte moneda extranjera (por ejemplo dólares).
  2. Durante el periodo pactado, A puede usar esos dólares para fortalecer su liquidez externa, cubrir demandas de divisa del mercado local o respaldar operaciones de comercio.
  3. Al vencimiento del swap, A devuelve los dólares recibidos y recupera los pesos que originalmente había entregado, pagando además los intereses acordados (o una tasa de uso)

Este mecanismo no es un préstamo tradicional —no implica una transferencia definitiva de fondos— sino un intercambio reversible y temporal. En muchas ocasiones, los bancos centrales establecen condiciones específicas —uso para comercio bilateral, no intervención libre en el mercado cambiario, etc.— para limitar los usos del capital externo obtenido.

Los swaps entre bancos centrales suelen emplearse en momentos de tensión para:

  • Proveer liquidez en divisas cuando los mercados se tensan.
  • Mitigar escasez de moneda extranjera para empresas que importan insumos críticos.
  • Calmar expectativas en mercados cambiarios con alta demanda de divisas.
  • Evitar que países dependan exclusivamente de reservas propias o endeudamiento externo costoso.

El uso de líneas de swap se volvió más visible después de la crisis financiera global de 2008 y en momentos de estrés global (por ejemplo durante la pandemia en 2020), cuando los bancos centrales con base en dólares tomaron un rol de “prestamistas de última instancia” global.

El swap entre Argentina y China

El caso argentino con China es de los más relevantes a escala latinoamericana. Argentina mantiene un swap bilateral con el Banco Popular de China (PBOC), vigente desde 2009, con renovaciones y ampliaciones a lo largo de los años. Algunos hitos importantes:

  • En 2009 se firmó el primer acuerdo de swap (en renminbi) entre China y el Banco Central argentino.
  • Con el tiempo, ese acuerdo fue renovado en 2014, en 2017 y complementado con nuevas líneas adicionales hacia 2018.
  • En 2025, el tramo activado del swap con China, por US$ 5.000 millones, fue renovado por 12 meses, manteniéndose vigente hasta mediados de 2026.
  • Ese tramo activado permite que el BCRA tenga acceso a divisas chinas (renminbi) o convertirlas a otras monedas en ciertos casos, lo cual puede ayudar a aliviar tensiones cambiarias o reforzar reservas, aunque con ciertas restricciones operativas.

Como China ha buscado internacionalizar el renminbi, sus líneas de swap han sido instrumentales para facilitar comercio bilateral y ofrecer financiamiento líquido en moneda china, incluso en momentos no necesariamente de crisis.

Para Argentina, el swap con China cumple funciones específicas: proporciona una opción de financiamiento externo alternativo que no depende directamente del dólar estadounidense, y puede servir de “colchón” durante momentos de escasez de divisas o presiones cambiarias agudas. Sin embargo, su uso está sujeto a límites (cuotas activadas, plazos, conversiones permitidas) que reducen su flexibilidad completa.

El nuevo swap con EE. UU.: alcance y particularidades

Recientemente, Estados Unidos y Argentina acordaron un swap de monedas de US$ 20.000 millones. Algunas características destacadas:

  • La operación fue confirmada por el secretario del Tesoro de EE. UU., indicando que además de la línea de swap, se realizaron compras directas de pesos argentinos por parte del Tesoro.

  • En la práctica, el BCRA podría usar parte de esos dólares para intervenir en el mercado cambiario si lo necesita, o para fortalecer reservas, dependiendo de los términos pactados.

  • Los swaps con EE. UU. —o más precisamente con la Reserva Federal— son mecanismos muy usados internacionalmente para proveer liquidez en dólares a bancos centrales que la necesiten en momentos de tensión.

  • Tradicionalmente, los bancos centrales con buen crédito y reservas sólidas accedían a líneas swap de la Fed para mitigar escasez de dólares en crisis globales. Este nuevo swap con EE. UU. tiene particularidades políticas y operativas que lo hacen diferente al tradicional:

  • En muchos casos, los dólares obtenidos pueden usarse con mayor libertad que los swaps bilaterales no con EE. UU., dependiendo de los acuerdos específicos.

  • Se espera que este swap actúe como un “respaldo fuerte” para estabilizar expectativas en mercados cambiarios y financieros, especialmente ante corridas o ataques especulativos.

  • El anuncio del swap con EE. UU. generó reacciones favorables inmediatas en la cotización del peso y en los activos argentinos (bonos, acciones).

  • Aún restan conocer los detalles de costos (tasa de uso del swap), plazos, garantías o condiciones específicas, que determinarán su efectividad real.

Este swap con EE. UU. representa una señal clara de respaldo externo fuerte. Su puesta en marcha —y su uso efectivo— puede cambiar el balance de fuerza en el mercado de cambios argentino, al ofrecer una fuente alternativa de liquidez en dólares que, en teoría, reduce la presión sobre el BCRA de depender exclusivamente de sus reservas o de intervenciones agresivas.

El mecanismo del swap entre bancos centrales es una herramienta sofisticada pero útil para momentos complicados: permite acceder temporalmente a moneda externa, reforzar liquidez y calmar mercados. En el caso argentino, el swap con China ha cumplido esa función con restricciones operativas. El reciente swap con EE. UU., por su magnitud y respaldo simbólico, podría marcar una diferencia sustancial, siempre que los términos sean favorables y su implementación efectiva.

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