De Vaca Muerta al mundo: qué está cambiando en el mapa energético latinoamericano
Vaca Muerta dejó de ser un proyecto local para convertirse en un actor clave en el abastecimiento energético de América del Sur. Nuevos gasoductos, exportaciones directas a Brasil, interés de Uruguay y cambios regulatorios acelerados configuran un horizonte distinto. Este texto recorre qué se está modificando, quiénes participan, y qué barreras y oportunidades emergen.
El rol creciente de Vaca Muerta
Vaca Muerta, la megacuenca neuquina de hidrocarburos no convencionales, ha ganado tracción en los últimos años como fuente de petróleo liviano, gas y petróleo de esquisto. Aunque no todo el potencial está desarrollado —se estima que solo un pequeño porcentaje se ha puesto en producción—, ya se observan impactos tangibles en producción, infraestructura y exportaciones.
El gobierno argentino impulsó recientemente la ampliación del gasoducto Perito Moreno, entre Tratayén (Neuquén) y Salliqueló (Buenos Aires), con una inversión estimada de US$ 500 millones, para aumentar la capacidad en 14 millones de metros cúbicos diarios (mm/d), hasta 35 mm/d.
También se está desarrollando el proyecto “Vaca Muerta Sur” (VMOS), un oleoducto que conectará bloques productivos con la terminal portuaria de Punta Colorada, que apunta a mejorar la evacuación del petróleo producido y facilitar exportaciones.
Empresas nuevas además están ingresando o expandiéndose: Bentia Energy, liderada por Javier Iguacel, compró bloques maduros y áreas en desarrollo en Neuquén en los últimos meses. Vista Energy también es una firma clave ya consolidada en la producción de petróleo de esquisto.
Vinculaciones regionales: Brasil, Chile y Uruguay
Brasil
Argentina ya exporta gas natural no convencional desde Vaca Muerta hacia Brasil. En 2025 Petrobras importó por primera vez gas generado en Vaca Muerta, a través de un gasoducto pasando por Bolivia. El volumen inicial fue modesto, pero representa un punto de inflexión para las relaciones energéticas bilaterales.
Esto abre oportunidades mutuas: Brasil puede reducir su dependencia de importaciones más costosas, mientras que Argentina logra nuevas fuentes de divisas y mercados para su producción creciente.
Chile
Chile también observa con interés a Vaca Muerta como complemento energético. Si bien su matriz energética ya es diversa, el gas argentino podría servir para mitigar escasez o cortes en momentos críticos. Hay conversaciones sobre importaciones y transporte, aunque todavía no hay grandes volúmenes confirmados.
Uruguay
Uruguay, con una matriz que ronda el 95 % renovable, busca complementar esa base con gas proveniente de Argentina. La ministra de Industria, Minería y Energía de Uruguay ha señalado la oportunidad concreta de acuerdos de abastecimiento desde Neuquén, destacando la historia de vínculos energéticos persistentes entre los países.
Estos vínculos regionales implican no solo comercio de gas o petróleo, sino también la necesidad de infraestructura de transporte (gasoductos, oleoductos, terminales portuarias) y acuerdos bilaterales estables.
Cambios regulatorios: incentivos, estabilidad y barreras
Para que Vaca Muerta juegue este nuevo rol regional, las reglas de juego están cambiando.
- Se han eliminado controles de precios internos del petróleo y se relajaron los controles de capital, lo que permite que los productores exporten con menor fricción.
- Se implementó el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), con beneficios fiscales de largo plazo (hasta 30 años), tasas impositivas menores, exenciones aduaneras, incentivos cambiarios, etc. Este régimen busca atraer inversiones grandes en infraestructura y producción.
- Licitaciones y ampliaciones de infraestructura clave se pusieron en marcha: la expansión del gasoducto Perito Moreno, instalación de estaciones compresoras, mejoras en oleoductos de evacuación del petróleo, y la construcción de terminales portuarias.
Sin embargo, persisten barreras que condicionan la expansión:
- Costos operativos crecientes, especialmente insumos importados, transporte, mano de obra especializada.
- Necesidad de mayor escala de inversión: muchos proyectos requieren financiamiento externo, socios internacionales y garantías regulatorias.
- Logística de transporte: cuellos de botella en oleoductos/gasoductos limitan la capacidad de entrega; la ampliación de Perito Moreno busca justamente mitigar algunos de esos cuellos.
- Restricciones institucionales y permisos, así como impacto ambiental y conflictos locales, que en algunos casos generan resistencia o demoras.
Cómo podría cambiar el mapa energético latinoamericano
Los cambios actuales en Vaca Muerta tienen el potencial de redibujar el abastecimiento energético regional.
- Si los proyectos de licitación y expansión se concretan, Argentina podría consolidarse como exportador neto de gas a Brasil, Uruguay y Chile, no solo en períodos de escasez, sino de forma regular.
- La exportación de gas natural licuado (LNG), mediante terminales fijas o flotantes (FLNG), permitirá alcanzar mercados más alejados: Asia, Europa, etc., diversificando clientes. Un proyecto con Italia (YPF-Eni) para producir LNG desde Vaca Muerta va en esa dirección.
- La infraestructura mejorada bajará los costos logísticos y operativos, lo que hace más competitivo al gas y al petróleo argentinos frente a otras fuentes energéticas de la región y frente al GNL importado.
- En paralelo, la región podría beneficiarse: costos de energía más bajos si se consolidan los envíos regionales, mayor integración, menor vulnerabilidad ante interrupciones externas (sequías, subas internacionales de energía, shocks de precios).
Tensiones por resolver
A pesar del entusiasmo, hay desafíos que podrían frenar o complicar el crecimiento:
- La volatilidad de los precios internacionales del petróleo y gas. Si bajan, muchos proyectos podrían volverse menos rentables.
- Financiamiento externo e inversiones sostenidas: el acceso al crédito y garantías legales decididas será decisivo.
- Regulación ambiental y licencias: gestión del fracking, emisiones, uso del agua y relación con comunidades locales son temas sensibles.
- Demanda regional efectiva y acuerdos concretos: que Brasil, Chile y Uruguay no solo expresen interés, sino que firmen contratos, establezcan rutas de transporte y garanticen pagos.
- Previsibilidad política: cambios de gobierno, alteraciones regulatorias o fiscales pueden generar quita de incentivos, aumentos de incertidumbre, lo que eleva el riesgo país.
Vaca Muerta ya no es solo una promesa para Argentina: está en vías de convertirse en un eje energético regional. Los proyectos de infraestructura, los cambios regulatorios recientes, las asociaciones con compañías internacionales y el diálogo con países vecinos indican que lo que antes era potencial demanda energética ahora tiene trazos más concretos. Pero para que se cumpla ese horizonte hacen falta más certezas: inversión, permisos, acuerdos de transporte y estabilidad institucional.