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Reporte económico de Argentina en abril 2026: FMI, inflación, reservas y cosecha

10 minutos de lectura

Abril fue un mes de contrastes. Mientras el acuerdo con el FMI llegó como señal de respaldo externo y el Banco Central encadenó compras de dólares a un ritmo histórico, la inflación de marzo golpeó más fuerte de lo previsto, la actividad económica mostró señales mixtas y el mercado de acciones tuvo su peor mes en lo que va del año. El cuadro completo de abril es el de una economía que consolida su estabilización pero todavía no logra que esa mejora llegue de forma pareja a los distintos sectores ni al bolsillo de la mayoría de los argentinos. Estos son los datos y las noticias que definieron el mes.

La inflación de marzo rompió el techo del 3% y complicó el programa

El 14 de abril, el INDEC publicó el dato que nadie quería ver: la inflación de marzo fue de 3,4%, el registro mensual más alto en un año y el décimo mes consecutivo de aceleración. Con ese número, la inflación acumulada en el primer trimestre del año llegó al 9,4% y la interanual se ubicó en 32,6%. Muy lejos del 10,1% anual que proyectaba el Presupuesto 2026.

A nivel de categorías, los precios Regulados subieron 5,1% el mayor incremento por ajustes en tarifas de servicios públicos, transporte y educación, seguidos por el IPC núcleo con 3,2% y los Estacionales con 1,0%. La división que más aumentó en el mes fue Educación, con un 12,1%, empujada por el inicio de clases. Le siguió Transporte, con un 4,1%, impulsado por los combustibles, el transporte público y los pasajes aéreos. Las carnes y derivados aportaron la mayor incidencia en Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba del 6,9% en GBA.

El presidente Javier Milei calificó el dato de malo y reiteró que no modificará su plan económico. El presidente afirmó: "Vamos a sacar todos los pesos de la calle hasta que colapse la tasa de inflación. No vamos a ceder un ápice en la política monetaria." El ministro Caputo, por su parte, sostuvo que el pico de inflación ya quedó atrás y que el proceso de desinflación se retomará en el segundo trimestre. Las proyecciones privadas apuntan a que el IPC de abril se ubique en torno al 2,5%, y que en mayo baje otro escalón para acercarse al 2% o incluso algo menos.

El dato llegó en un momento político delicado. Desde la consultora IEB alertaron que los niveles de confianza en el Gobierno volvieron a valores de septiembre de 2025, lo que resulta útil como indicador de aumento del riesgo político de cara a las elecciones presidenciales de 2027. El desafío del Gobierno para el segundo trimestre no es solo bajar el IPC, sino que esa baja sea suficientemente visible como para recuperar el humor social antes del ciclo electoral que se aproxima.

El FMI aprobó la segunda revisión y habilitó USD 1.000 millones

El 15 de abril llegó la noticia más esperada del mes. El Gobierno argentino y el equipo técnico del Fondo Monetario Internacional alcanzaron un acuerdo a nivel de staff que habilita el acceso a cerca de USD 1.000 millones en el marco de la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas. La decisión se apoyó en la aprobación parlamentaria del Presupuesto 2026 y de legislación clave para la agenda de reformas, además de ajustes al marco monetario y cambiario que derivaron en una acumulación incipiente de reservas.

El ministro Caputo viajó a Washington para participar de las Reuniones de Primavera del FMI y cerrar el acuerdo en persona. Con este tramo, Argentina habrá recibido unos USD 15.000 millones de los USD 20.000 millones pactados en abril de 2025. El acuerdo no fue sin concesiones: el FMI flexibilizó la meta de superávit primario, reduciéndola del 2,2% del PBI al 1,4% para 2026. A cambio, el organismo endureció las exigencias sobre acumulación de reservas internacionales netas, estableciendo como meta un incremento de al menos USD 8.000 millones durante el año.

En el plano externo, el acuerdo establece que las reservas internacionales netas aumentarán en al menos USD 8.000 millones en 2026, impulsadas por la movilización de financiamiento en moneda extranjera y compras sostenidas de divisas por el Banco Central, por un mínimo de USD 10.000 millones este año.

Vale un matiz: en la primera revisión, completada en julio de 2025, el directorio debió otorgar un waiver por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas netas, que fue flexibilizada para los trimestres siguientes. El escenario económico muestra señales mixtas: el FMI proyecta un crecimiento del 3,5% para Argentina en 2026, pero la inflación interanual se ubica en 32,6%. El respaldo del organismo es una señal positiva, aunque el historial reciente de incumplimientos y la renegociación de metas deja un margen de credibilidad que el Gobierno deberá sostener con resultados concretos en los próximos meses.

El BCRA compró USD 7.000 millones en el primer cuatrimestre

En el frente cambiario, el Banco Central protagonizó uno de sus mejores períodos en décadas. El BCRA encadenó 78 jornadas consecutivas con resultado positivo en el mercado cambiario. Desde la implementación del nuevo esquema monetario en enero, la entidad concretó compras por USD 7.155 millones, lo que representa más del 71% de la meta fijada para el año. Solo en abril, el monto adquirido fue de USD 2.769 millones.

Las proyecciones oficiales ubican el saldo neto de compras para 2026 entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, dependiendo de la oferta de divisas y la demanda de pesos. La cosecha gruesa del sector agropecuario aportará un flujo de divisas en los próximos meses que podría acelerar la acumulación de reservas.

El tipo de cambio oficial mostró una dinámica interesante. El dólar mayorista terminó abril con una suba de nueve pesos, equivalente al 0,7%, cortando una racha de tres meses consecutivos de bajas en el inicio del año. En el acumulado del primer cuatrimestre, el dólar mayorista perdió 64 pesos, un retroceso del 4,4%. Si se considera que la inflación acumulada ronda el 12% en el año, el dólar mostró una pérdida de poder adquisitivo cercana al 16%, consolidándose como una de las inversiones menos rentables en lo que va del año.

El esquema de bandas cambiarias estableció para el cierre de abril un techo de $1.703,22, con el dólar mayorista operando un 22,4% por debajo de ese límite, lo que refleja una demanda de pesos más robusta de lo esperado y una brecha cambiaria prácticamente inexistente entre el oficial y los tipos de cambio alternativos.

Una novedad importante para mayo: el BCRA no renovó el incremento de encajes que había implementado meses atrás. Desde el 1 de mayo, el esquema monetario adoptará mayor flexibilidad para facilitar la remonetización de la economía, orientada a estimular el crédito y la actividad.

Actividad económica: señales mixtas, con el agro como motor

La actividad económica mostró en abril un cuadro heterogéneo. El EMAE de febrero registró una caída del 2,6% en términos desestacionalizados y del 2,1% interanual. Sin embargo, parte de esta corrección responde a factores estadísticos: la cosecha de trigo que pasó de 20 a 29 millones de toneladas había elevado transitoriamente el nivel de actividad en diciembre y enero, y al disiparse ese efecto en febrero, la actividad volvió a una dinámica más alineada con el comportamiento previo.

La heterogeneidad sectorial es la marca más clara del momento. Los sectores primarios y algunos servicios mantienen mejor desempeño relativo, mientras que los sectores vinculados al mercado interno continúan rezagados. En el primer bimestre de 2026, los sectores ganadores agro, minería e intermediación financiera estuvieron un 16% por encima del promedio de 2023, mientras que los sectores perdedores industria, comercio y construcción permanecen rezagados, un 10% por debajo del promedio de 2023.

Los primeros indicadores de marzo sugieren una incipiente recuperación: la construcción registró subas tanto en el índice Construya (+11,1% interanual) como en despachos de cemento (+11,0% interanual), mientras que los patentamientos de autos mostraron una leve mejora y las motos mantuvieron un fuerte crecimiento (+59,4% interanual).

El Gobierno sostiene que la economía está en nivel récord en términos del EMAE y que la trayectoria es positiva, aunque reconoce que hay sectores y familias que todavía no sienten la mejora. Los malos datos de inflación y actividad del primer trimestre quedarían atrás a partir de abril: se esperan mejores cifras en ambas variables en los próximos meses, con la compra de dólares y la cosecha gruesa como principales catalizadores positivos.

El riesgo país, la cosecha gruesa y lo que viene en mayo

En el mercado de deuda, abril tuvo una dinámica diferente a la de las acciones. Los bonos soberanos en dólares mostraron un desempeño positivo en el mes: los Globales registraron una suba del 2,4%, mientras que los Bonares avanzaron un 2%. En contraste, los Bopreal se movieron a contramano, con una caída del 0,7%. El riesgo país de JP Morgan cerró abril cerca de los 580 puntos básicos, con una contracción del 8,1% en el mes.

El riesgo hacia adelante es que el mercado se ponga nervioso antes de que los hogares empiecen a notar una mejora en los ingresos. La última colocación de bonos de corto plazo en dólares por parte del Tesoro reflejó esa tensión: el Bonar 2027 se colocó a una tasa del 5,16% anual en dólares, pero por el Bonar 2028 hubo que pagar un rendimiento mucho mayor de 8,77%. La diferencia abrupta entre ambos es exclusivamente la prima de riesgo político: la incertidumbre respecto a quién gobernará luego de las elecciones de 2027.

Lo que viene en mayo tiene un nombre propio: la cosecha gruesa. Las filas de camiones en el puerto de Rosario son la mejor prueba gráfica de la gran cosecha gruesa y la próxima liquidación de divisas, un escenario que aleja el riesgo de una corrida cambiaria como la que sepultó al gobierno de Macri en 2018. El financiamiento corporativo mostró dinamismo: las empresas liquidaron cerca de USD 6.800 millones a partir de emisiones de obligaciones negociables desde octubre, generando un flujo relevante de divisas en la antesala de la cosecha. Adicionalmente, restaban por liquidarse colocaciones por unos USD 3.200 millones, lo que implica una oferta adicional en el mercado de cambios que contribuirá a sostener la estabilidad del tipo de cambio.

El escenario que el Gobierno y el mercado esperan para el segundo trimestre tiene tres pilares: inflación en descenso hacia el 2% mensual, reservas en alza por la liquidación agro y un riesgo país que eventualmente perfore el piso de los 400 puntos básicos para abrir la puerta al financiamiento internacional en condiciones más favorables. Los tres están relacionados entre sí y ninguno está garantizado.

El contexto global que complicó el mes

Abril no fue fácil para ningún mercado emergente. La guerra en Medio Oriente siguió escalando con el Estrecho de Ormuz parcialmente bloqueado, el petróleo Brent operó por encima de los USD 120 el barril en varios momentos del mes y la incertidumbre sobre los aranceles de Trump mantuvo alta la aversión al riesgo global. Para Argentina, ese contexto tuvo efectos paradójicos: por un lado, el precio del petróleo beneficia el valor de los activos energéticos y de Vaca Muerta; por el otro, la aversión al riesgo emergente presionó sobre las acciones y los bonos de corto plazo.

Trump confirmó que Argentina no quedaría exenta de sus aranceles a las importaciones, algo contrario a lo que muchos inversores especulaban, lo que sumó presión a la tendencia vendedora de activos. El ministro Caputo calificó el episodio de mercado como una "toma de ganancias muy entendible" después de un largo período alcista, aunque la corrección en las acciones fue la más pronunciada desde el inicio del programa económico.


Abril dejó un balance más difícil de leer que el de marzo. El FMI respaldó el programa, el BCRA compró dólares a un ritmo sin precedentes y la cosecha gruesa se perfila como un ingreso histórico de divisas. Al mismo tiempo, la inflación se aceleró por décimo mes consecutivo, la actividad del primer trimestre decepcionó y el mercado de acciones sufrió su peor mes del año. La economía argentina sigue avanzando, pero lo hace de forma desigual y con una brecha creciente entre los sectores que ya se benefician de la estabilización y los que todavía esperan sentir la mejora. Mayo, con la liquidación del campo como protagonista, será el primer test real de si esa brecha empieza a cerrarse.


Fuentes: INDEC, BCRA, FMI, Infobae, Ámbito Financiero, El Cronista, La Nación, MercoPress, El Economista, Bloomberg Línea, iProfesional, Nuevos Papeles, consultoras 1816, Balanz Capital, PPI e IEB.

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